viernes, 22 de octubre de 2010

Capitulo Cuatro.

[Ella, me entendía. Solo ella lo hacía, y solo ella quería que lo hiciera.]

La sentía únicamente igual a mí. No me di ni cuenta cuando se secó con los dedos unas pocas lagrimas. Quería abrazarla fuerte y hacerla sonreír. No sabia como. Había estado en su lugar y nunca nadie me había echo sonreir. No en ese tipo de momentos.
Le habia mirado las uñas. Estaban perfectamente cuidadas y algo largas, pero no pintadas. Me había parecido raro. Segun Allie mujer que no se pinta las uñas es lesbiana o amachada. Claro que en mis conocidos no habían mas que huecas. Quizá por eso me gustó tanto ella. Era bastante diferente. Y yo solo había visto todo igual. Me empezó a mirar mientras le acariciaba el pelo por atrás. Pensé de todo. Quizás me encontraba acosador o aprovechador, ahora sé que no. Pero en ese momento la dejé de abrazar por miedo. No quería que pensara mal de mí. Dejé mis manos en el piso y ella sonrió. Estaba feliz de que la hubiera dejado de incomodar, creo yo. No sé. Nunca supe. Ella solo se paró y se fue. Creí que se iba. Me sorprendió que al darse cuenta que no me paraba me preguntó que estaba esperando. Que me pidas que te acompañe linda, le hubiera dicho. Pero no le respondí. Solo lo pensé. Me paré y me incorpore a su lado. Donde era casi inaguantable abrazarla. Suerte que no lo hice. Hubiera sido raro. De todas maneras moría por hacerlo. Ella me hablaba y su sonrisa era inolvidable, era más perfecta que la perfección misma. Descubrí que en ingles se dice flawless. Por otro lado, en español se dice Blake.
Me preguntó si me llevaba a mi casa. Y no me importó si tenía que ir a buscar el auto de Harry al llegar ni nada. Le dije que sí inmediatamente. Todo por estar a su lado un rato más. Creo que notó mi desesperación. La verdad nose, quizás no se fija tanto en las cosas como yo. Me daba igual en ese momento.
Tenía mucho que contarme y preguntarme. Y la verdad me entretenía bastante. En el camino en auto a mi casa me empecé a desconcentrar. Ahora no observaba con demasiado interés sus labios plegándose al hablar. Escuchaba lo que decía. Me contaba las cosas con muchas sonrisas. Eso me encantaba. Me había dicho que le encantaba la cocina, que Frank no era su hermano real si no su hermanastro. Que odiaba a la nueva esposa de su padre. Que trabajaba medio tiempo en una tienda de ropa. Me arrepiento de no haberle preguntado en cúal. Comenzaria a comprar allí. No me acuerdo que más dijo. Si no como lo dijo. Cuando se reía sus ojos brillaban y me cegaban, claro no literalmente, pero sí lo hacían.
Cuando llegamos a mi casa me agarró y me dio un beso en la mejilla para despedirnos. Ahora sí es común pero en ese tiempo significaba algo. O talvez ella era demasiado diferente y única. Lo único que se es que tuve que contenerme para no correrle la cara. No podía. Los dos sabíamos que ella era demasiado inalcanzable. Pero que me mirara y me hablara me encantaba. Era como si fuera a creer de nuevo que de algo vale la pena la vida, pero como por primera vez. La había visto dos veces. Lo sé. Pero me sentía completamente dependiente de su sonrisa. Y de claro todas las cosas más que ya he dicho. De ella principalmente.
No entré a mi casa hasta que se me perdió su auto de la vista. Al entrar todavía me sentía un poco drogado. Demasiada atmósfera en mí. Demasiado espacio. Ella me llevaba desde su auto hacia un poco más alla de quince años luz. Atravesaba su atmósfera de inmediato. Y moría. No literalmente, pero no sé de que otra manera puedo explicar ese sentimiento. Era claramente inexplicable.
Tomé un poco de jugo, me puse una chaqueta más gruesa y tuve que partir al cementerio de nuevo. A buscar el auto de Harry, claro. Me fuí caminando hasta que a la mitad del camino empezó a llover. No me importaba. Pero corrí de todas maneras, eran más o menos seis kilómetros. Pero estaba entrenado. Sentía que cada gota que caía era un peso más, una Blake más. Luego analicé que las gotas de lluvia eran demasiado iguales entre ellas mismas, y que ella no lo era. Aun asi sentía que sus suaves ondas caían sobre mí. Seguía drogado. O tal vez enamorado. De una chica a la cual había visto dos veces. De una chica a la cual de las dos veces, ya había abrazado una, y me había llevado a mi casa. No sabía que apuntaba eso. No sabía si era bueno. No sabía si iba a llegar al límite que quería llevar. De echo no lo creía. Yo no podía enamorar a alguien tan perfecta, tan hermosa, y tan difícil.
Eso fuí pensando en el trayecto en auto hacia mi casa. Me deprimí. No del todo, aún seguía drogado por su beso. Fue un simple beso en la mejilla, lo sé. En ese momento, e incluso ahora, eso basta para mí. Eso es suficiente. Esa noche soñé con ella. No me acuerdo qué soñé. Era casi igual al sueño que tuve antes de que las cosas cambiaran. Pero en este había mucha atmósfera, es decir, había un beso real. Seguía habiendo agua. Y claro, su labial a cereza. Pero no sabía de donde diablos era el agua. Eso me motivó. Si la conocí después de aquel sueño, quien sabe como pueden cambiar las cosas, después de éste sueño. No sabía. No sabía muchas cosas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario