[En el conductor se reflejaban unos dientes perfectos y se veía casi a ciegas una sonrisa.
Creo que ahí fue cuando las cosas cambiaron. Pero recién ahora me vengo dando cuenta.]
El auto se fue dejando mi atención en él. Vi como se perdía al fondo del camino. Me sentí arrancado, como si me arrancaran una raíz, no supe porqué. Ahora, si lo sé. Me entré a la casa con ganas de haber corrido detrás de ese auto. Esa sonrisa era todo lo que bastaba para mí. Como mi hermano solía decir, me había imprimido. Era un término que el usaba por una pelicula de vampiros. Su novia era extremadamente fanática y ellos estaban locos de imprimidos. Me había dicho que cuando te imprimes no es la gravedad del planeta la que te sujeta al suelo, sino ella, y en mi caso, ella era una simple sonrisa. Con esa sonrisa había sentido que dependía de ella. Sabía que tenía que conocerla.
Las horas pasaron muy lento y quise dormir. No podía, no me acuerdo en que pensaba si había visto solo una sonrisa. No me acuerdo de muchas cosas sino el momento que ví su sonrisa. Me llamé loco. Le expliqué a mi conciencia lo loco que estaba, lo raro que me sentía. Imprimido. Nunca había sentido que mi corazón valía mas que una piedra y que podía hacer algo con él. Nunca había pensado de esta manera. Estaba loco, sí, pero por ella.
Al despertar al otro día me sorprendió el hecho de que hubiera podido dormir la noche anterior. Allie había venido a mi casa a almorzar. Me convenció la sonrisa de Allie al verme para saber que le había ido bien. Estábamos en mi comedor y se veía hermosa como siempre. Me podía ver en sus ojos, estaba boquiabierta. No por lo hermosa que se veía todos los días. No me acuerdo porqué, pero lo estaba. Quizás, por ella. Me contó todo lo qe había pasado con Frank, lo mucho que lo amaba y lo lindo que se veía. ¿Lindo el? Pués no me vio a mi. Yo me consideraba una persona linda, muchas personas me lo habían dicho antes pero no me importaba. Quise que esa sonrisa me lo dijera, así que le cambié el tema.
-¿Cómo te cayó su hermana? -me ví más tranquilo en el reflejo de sus ojos.
-Es simpática. -dijo, la mueca de su cara me decía que le había molestado que le hubiera cambiado el tema.
-¿Sólo eso? -le insistí.
-No hablé mucho con ella, la verdad no presté atención en algo que no sea Frank. Veo que no me las has prestado a mí. -se molestó.
-Si lo he hecho. -mentí.
Morí de ganas de decirle lo que me pasaba. Me aguanté y pasó la mañana. Todavía no sabía qué decirle. Allie, estoy imprimado. De una sonrisa. Sonaba patético y hasta penoso. No. Allie me gustó la sonrisa de ella. Allie quiero conocerla. Allie estoy desesperado. No. Mejor me lo dejaba para mí mismo. Allie, me voy a morir si no la vuelvo a ver.
Allie me siguió hablando de Frank todo el día, y si, la amaba, así que le puse atención. Se había puesto una polera de tiritas roja y un short café, y se veía bonita, pero ni con la mejor vestimenta del mundo o incluso sin vestimenta en absoluto sería mas hermosa que esa sonrisa. Me había obsesionado. Allie tenía que ir a casa de Frank en la tarde, y hice algo que nunca pensé que haría.
-¿Te llevo? -le pregunté con la desesperación en la garganta.
Me miró con los ojos bien abiertos y puso una mueca de confundida.
-¡¿Qué?! ¿Quieres llevarme? Estas loco.
Por ella.
-No esque, Harry me ha prestado el auto. Quiero usarlo.
-Okkkkkkkkk raro. Llévame quiero ver como conduces.
Sonreí. Quería verla. De tanto pensar en ella me había olvidado de un pequeño detalle. Allie me conocía tanto que me podía leer la mente.
-¿Es por su hermana?
Se me fué un peso de encima. Traté de no sonar desesperado pero creo que no me funciono. Le conté todo. Bueno, quizás no todo.
-La quiero conocer.
-Okkkkkk, tú queriendo conocer a alguien? Esto es raro.
-La necesito conocer. -creo que la desesperación me había inundado la garganta.
Estaba un poco confundida. Y yo, estaba muy desesperado. Psicópata. Imprimido. Todos estos raros pensamientos me tenían cansado. La apuré creo que demasiado y fuimos a casa de Frank, la fui a dejar a la puerta. Mi corazón palpitaba demasiado y miré la hora. 16:16. Aaron pide un deseo.
Mi deseo nos abrió la puerta. Vi algo mas que una bonita sonrisa. Vi ojos azules, ondas rubias y perfectas. El corazón se me había parado.
-Hola. -sonrió- llamaré a Frank enseguida.
Le gritó y sonó alguien bajando de la escalera. Ella esperó y me miró un poco confundida.
-¿Eres amigo de Frank? No te había visto antes. -sus ojos se abrieron y pude ver el océano azul que escondía adentro de ellos. Me vi reflejado en ellos. Estaba boquiabierta de nuevo. Allie reaccionó un poco antes que yo.
-No, el me vino a dejar, es mi eh-mm.. mejor amigo, Aaron.
Su sonrisa llegó a sus ojos y me estrechó la mano. Reaccioné un poco después. Se la di y me empujó hacía ella para que le diera un beso en la mejilla. Fui lento, así que ella me lo dió. Algunos extractos de su labial quedaron en mi mejilla y juré nunca lavarme de nuevo, ok no, exagero.
-Yo soy Blake, un gusto. -el gusto es mio hermosa, ok no, solo sonreí. No quise dejarla. No quise irme. Pero sabía su nombre, eso era lo que me importaba. Esa noche, no dormí. Ella era mi pensamiento. Su nombre, sus ojos, su pelo y su sonrisa, habían llegado a mí como si Dios mismo hubiera llegado a mi puerta. Así que así se sentían las mariposas en el estómago. Que curioso. Nunca quise sentirlo.
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